


RECORRIDO: Salida muy emotiva desde Elizondo para afrontar la última etapa, ya con Donostia-San Sebastián en mente. Quien conozca San Sebastián y la costa vasca puede intuir las emociones y la enorme descarga de adrenalina que se producirá a la llegada a sus playas. Es una etapa donde se deben extremar las precauciones porque a pesar de no ser muy larga, el cansancio y el tipo de terreno pueden propiciar algún susto y sorpresa. Se deben aún afrontar duras subidas características de esta zona, transitar por una vía verde y entrar en la congestionada área del litoral de la costa vasca. Finalmente ganamos algo de altura para divisar el mar y dejarnos caer en San Sebastián.
A orillas del océano Atlántico y mar Cantábrico depositamos el mensaje de hermandad que habremos recogido a lo largo de nuestro increíble viaje desde el Mediterráneo, por los valles, pueblos y culturas de los Pirineos.